Vivir una transición saludable en Casita Mágica
Vivir una transición saludable en Casita Mágica
Vivir una transición saludable en Casita Mágica
Vivir una transición saludable en Casita Mágica
- 22 enero 2026
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Cambiar de espacio no es solo mover paredes.
Para los niños y también para los adultos significa despedirse de lo conocido y abrirse a lo nuevo y esto puede despertar ilusión, curiosidad… pero también inseguridad, resistencia o miedo y todo eso es completamente normal.
En Casita Mágica sabemos que el bienestar emocional de nuestra comunidad educativa es tan importante como los espacios físicos, por eso, en este artículo te compartimos qué ocurre en la mente frente al cambio y cómo acompañar a niños y familias para vivir esta transición de forma amorosa y saludable.
El cambio visto desde la mente: ¿por qué cuesta adaptarse?
Nuestro cerebro está diseñado para buscar seguridad en lo conocido. Cuando algo cambia: un lugar, una rutina, un ambiente; la mente lo interpreta inicialmente como una posible amenaza, aunque el cambio sea positivo.
En niños pequeños, este proceso se manifiesta porque:
Por eso, frente a un cambio de sede, pueden aparecer reacciones como:
- Mayor necesidad de contacto y cercanía.
- Cambios en el estado de ánimo.
- Llanto al separarse.
- Ansiedad ante la separación.
- Resistencia a asistir los primeros días.
- Necesidad de más rutinas y repetición
- Regresiones temporales (querer que los carguen más, dificultad para despedirse).
- Preguntas constantes sobre el lugar anterior.
Lo que dice la psicología: adaptación, apego y seguridad
Desde la psicología del desarrollo, sabemos que los niños se adaptan mejor cuando:
El entorno cambia, pero los vínculos permanecen. Y son esos vínculos — familia y educadores — los que le dicen al niño:
“Aquí estás seguro, aunque todo se vea diferente”.
Una decisión pensada desde el vínculo y la seguridad emocional
Desde Casita Mágica, comprendiendo la importancia del apego y la seguridad emocional en la primera infancia, decidimos realizar este cambio de espacio en medio del año lectivo.
Esta decisión no fue casual. Fue una elección consciente para que los niños y niñas contaran con una figura significativa ya conocida: su maestra, con quien habían construido vínculo, confianza y rutina.
Sabemos que, cuando el entorno cambia, pero el vínculo permanece, la adaptación se vuelve más amable. La presencia de una maestra familiar permite que los niños se sientan acompañados, contenidos y seguros, incluso en medio de la novedad.
De esta manera, Casita Mágica reafirma su compromiso con una educación que prioriza el bienestar emocional, el respeto por los procesos de desarrollo y la seguridad afectiva de cada niño y niña.
¿Cómo acompañar este cambio desde la familia?
Aquí te compartimos estrategias prácticas para madres, padres y cuidadores:
Hablar del cambio con palabras sencillas: anticipar lo que va a pasar ayuda a la mente infantil a prepararse.
Mantener rutinas estables: aunque el lugar cambie, los horarios y rituales brindan seguridad.
Validar emociones, sin minimizarlas: frases como: “Entiendo que extrañes el otro lugar” fortalecen la confianza emocional.
Resaltar lo positivo, sin forzar entusiasmo: mostrar los beneficios del nuevo espacio desde la curiosidad, no desde la obligación.
Confiar en el equipo educativo: cuando la familia transmite confianza en la institución, el niño lo percibe y se tranquiliza.
De esta manera, Casita Mágica reafirma su compromiso con una educación que prioriza el bienestar emocional, el respeto por los procesos de desarrollo y la seguridad afectiva de cada niño y niña.
- Crecer juntos
- Fortalecer vínculos
- Crear nuevas memorias en un entorno pensado para el bienestar integral.
Estamos aquí para caminar este proceso de la mano con cada familia, con amor, escucha y presencia.

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